París Roubaix, el bautizo en los monumentos para Diego Pescador: “Veremos hasta donde puede batallar mi cuerpo”
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El azar. La suerte. El destino. Cualquiera de los términos se ajusta perfectamente a la elección de Diego Pescador en la nómina de Movistar para afrontar, nada más y menos, que la París Roubaix, la carrera más épica, antológica, respetada, y hasta para algunos, la más temida por todo el contexto que la rodea: 260 kilómetros, 55 de ellos repartidos en 29 sectores adoquinados, caminos empedrados asimétricos que han escrito innumerables historias en más de un siglo.
Diego entrará en ese mundo tan atípico para su físico ligero con apenas 20 años, en su primer año profesional y en la edición más mediática de la última década, la más esperada por lo que supone el debut de Tadej Pogacar en el Infierno del Norte. “Para mí va a ser una carrera muy emocionante, todo el mundo en esta semana está hablando de París Roubaix. Uno entra a redes sociales y solo ve adoquines por todos lados, entonces se siente ya la emoción y el calor de la carrera”, dice Pescador, llamado in extremis por sus directores debido a las bajas por lesión y problemas de salud que se presentaron en las últimas semanas.
“Un compañero del equipo tuvo una caída en Flandes y no se alcanzó a recuperar, y los otros compañeros clasicómanos que estaban de reserva estaban enfermos o con lesiones. Entonces el equipo me llamó a mí y yo acepté el reto. Le hice caso a los patrones, como los llamo yo”, cuenta con una sonrisa el quindiano, que aún no sale del estado de incredulidad que le produjo haber sido elegido para conformar un grupo tan selecto en una carrera reservada para auténticos especialistas.
Llegó el viernes en la noche a París después de haber hecho una pausa en su preparación rumbo a la Vuelta a Asturias. “Algún día soñé con estar en un monumento, pero nunca pensé que el primero iba a ser la París Roubaix, y en mi primer año como profesional. El equipo me ha dicho que disfrute este día, que va a ser una carrera muy diferente. Voy sin miedo, de a poco lo voy soltando. Cuando me anunciaron fue una sorpresa total”, cuenta Diego que estará acompañado en su debut por Mathias Nosgaard, Davide Cimolai, Albert Torres, Gonzalo Serrano, Manlio Moro e Iván García Cortina.
“Son caminos de mucha historia y voy a debutar en la misma edición que lo hará Pogacar. Va a ser un sueño hecho realidad estar corriendo junto a Poggy, Van del Poel, Van Aert, Pedersen… Es algo mágico, tal vez sí pensaba que me los encontraría en otro tipo de carreras, pero encontrármelos en un monumento, en el infierno del norte, en una de las carreras más difíciles de ganar, es sorpresivo… uno queda como… ¡wow!”, expresa Diego, que solo piensa en cruzar la meta en el histórico velódromo de Roubaix, entrar en el límite, y por qué no, darse un baño en las duchas que han visto desfilar a varios de los mejores ciclistas de la historia.
“Voy a dejarlo todo en mi primer monumento. Veremos hasta donde puede batallar mi cuerpo, sería una gran victoria terminar la carrera”.
Foto: Movistar Team