Santi Ramírez: su aparatoso accidente y su recuperación resiliente: “volví mejor de lo que esperaba” 

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La velocidad es un riesgo constante, y se acentúa mucho más, cuando esa especialidad depende del duelo constante contra el cronómetro. Santiago Ramírez lo sabe, es consciente a plenitud. Sin embargo, el pasado mes de junio, delante de su familia y en medio de una de las tantas competencias preparatorias que se organizan en el velódromo de Medellín, su respiración se contuvo y los asistentes presenciaron una escena mucho más compleja de lo que realmente podría parecer. 

“Si usted me dice qué pasó y cómo fue, no sabría que decirle”, es la frase de Santiago, que relata como perdió el control de la bicicleta en una fracción de segundo. Su rueda delantera se deslizó intempestivamente y derivó en el peor accidente que ha sufrido en su extensa y reconocida carrera.

“Eso era como una final de un Nacional, estaban los mejores, Kevin (Quintero), Cristian (Ortega) … Kevin iba de punta, yo iba segundo controlando y solo me acuerdo que empecé a apretar para intentar pasar, pero la llanta delantera se me fue hacia el lado derecho, una situación demasiado rara porque eso no suele pasar nunca”,describe el velocista que cayó, perdió el conocimiento, pero tuvo la fortuna de contar con atención inmediata para recobrar la conciencia y recibir los cuidados necesarios para limpiar las heridas y estabilizar las articulaciones. 

“La magnitud de este accidente ha sido la peor que he vivido por los daños que me generó física y deportivamente. El casco gracias a Dios me salvó la vida”, cuenta el pistard que presentó fisuras en las costillas, un corte en la ceja izquierda, un quiebre en la falange del meñique izquierdo –“esta es la hora que no lo he podido enderezar-“-, múltiples laceraciones en todo el cuerpo y lo más complejo: una fractura de clavícula expuesta que requirió de una reconstrucción de alto detalle. 

“Pensé que me había fracturado la escápula, pero no, fue una fractura muy fuerte en la clavícula. Esta es la sexta vez que me la fracturo, pero es la primera vez que sufro una fractura tan compleja”, cuenta Santiago, que durante el procedimiento quirúrgico recibió un injerto de hueso para recomponer la articulación.

La inactividad entre el quirófano y los cuidados post operatorios se extendió por 15 días. Todo el estado de forma y el ritmo competitivo de la temporada sufrieron los efectos de un infortunio que requirió más cuidados de los habituales. Los velocistas conviven con ese riesgo, pero en contadas ocasiones sus caídas derivan en un receso tan largo.

“Estuve parado por 15 días hasta que recibí el alta para empezar a hacer simulador. Es muy difícil volver, pero uno siempre que vuelve quisiera tener un nivel alto, y eso es muy complejo. Creo que llegué mejor de lo que esperaba, la verdad”. Los días sobre el simulador fueron su reencuentro con la bicicleta y la sensación de fatiga acumulada. Jhon Jaime González, seleccionador nacional. le diseñó un programa específico que lo ayudó a recuperar progresivamente.  

“En esa carrera (el día del accidente) me avisaron que tenía un viaje a Trinidad y Tobago para sumar puntos para competencias importantes. Todo se detuvo. Sicológicamente eso es lo que más triste lo pone a uno, porque uno entrena es para correr y hacer las cosas bien. Gracias a Dios tenemos salud y podemos pensar que se puede recuperar lo que perdimos el próximo año”, afirma el velocista conocido en el ambiente como May, uno de los talentos que por más de una década ha sabido representar con honor los colores de la selección. 

El 2027 será un año clave en sus aspiraciones de luchar y competir para volver a clasificar a unos olímpicos. El Panamericano de febrero es el objetivo que se ha planteado en el corto plazo, pero ahora la incertidumbre no solo pasa por poner a tono la forma física, también será definir el lugar para seguir con la preparación, ya que la pista de Medellín estará cerrada a fin de año por el comienzo de las remodelaciones en sus instalaciones.

“No sabemos dónde vamos a entrenar y qué vamos a hacer, lo único que tengo claro es que el Panamericano es en febrero. Esas cosas lo dejan a uno pensativo, porque la lesión pasa, pero el velódromo cerrado y todos nosotros (los deportistas) en Medellín, ya nos toca mirar en que ciudad podemos entrenar. Con el terremoto que sufrió el país, en Cali y Pereira no se puede. Es incierto donde vamos a poder entrenar”, concluye Santiago, uno de los referentes que ha logrado encaminar su proceso después de superar el accidente más complejo de su carrera.

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