Camilo Ardila pasa el calvario, se supera y vuelve: "estoy feliz y ansioso por empezar la temporada"
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Para Camilo Ardila la vida dio un vuelco hace cinco años. Un lustro que aún parece ayer, pues cada vez que el tolimense aparece en escena es inevitable no relacionar su figura con aquella actuación magistral en el Giro de Italia Sub-23. Fue su prime como ciclista, su momento más preciado, pero también, fue el inicio de una historia que lo sumió en la melancolía de ser o no ser.
Siempre tuvo claro el valor de su potencial, pero la crisis existencial se produjo por una molestia crónica en la rodilla. Ganó el Giro ya con la lesión a cuestas. No pudo disputar el Tour de L’Avenir de aquel año y aunque firmó un contrato por cuatro años con el UAE Team Emirates, no volvió a ser el mismo. Camilo no podía ser Camilo. Ser o no ser. Dudas. Lamentos. Días y noches dando vueltas, pensando en lo que podía ofrecer pero no podía explotar. Ha luchado desde entonces con todos los recursos posibles para reencontrarse con aquella versión del escalador que deslumbró el lustro pasado. Ha sido una carrera dispar, con más frustraciones que satisfacciones.
En su último año europeo, cedido por el UAE al Burgos BH, acumuló 50 días de carrera con algunos destellos en la Clásica de Villeta escoltando a Miguel Ángel López, un Top-10 en la etapa reina de la Vuelta a Portugal y un aporte de calidad para el subtítulo del uruguayo Eric Fagundez en el Tour de Qinghai Lake, que no le alcanzó para ser considerado en la nómina que disputó la Vuelta a España. Su sueño de entrar en el pelotón de una grande no pudo ser, y sin más camino, cerró un ciclo. Regresó al país para abrir uno nuevo de la mano del NU Colombia, proyecto novedoso pero con un pasado muy ligado a sus inicios como profesional de la mano de Raúl y Gabriel Jaime Mesa en el extinto EPM.
Firmó contrato, estuvo en la presentación, pero no ha podido debutar. Sus esfuerzos han estado puestos en encontrar la respuesta a un dolor que se rehusaba a dejarlo en paz. “Fueron dos meses fuera de la bicicleta, con angustia, sin saber qué iba a suceder. Desde el año pasado venía tratando de recuperarme pero no había sido posible”, cuenta Camilo, que encontró en las manos y la sabiduría del Dr. Gustavo Castro, el alivio que tanto había anhelado.
“Logré dar con la recuperación al 100% – le dice a ADN Cycling – ahora estoy entrenando muy motivado y con muchas ganas, pero hay que entender que me hace falta un poco. Hago entrenamientos de máximo tres horas pero solo en el llano, aún no puedo hacer carga en subida”, dice con la voz serena el tolimense, que ha vuelto a sentirse ciclista y poco a poco ha empezado a perder el temor que produce una posible aparición del dolor. “Todo hace parte del proceso de recuperación, asimilar las cargas y las horas de entrenamiento“.
“No sabría explicar muy bien al detalle, pero los fisioterapeutas me han hablado de una presión en la rótula que provocaba un roce y generaba una inflamación fuerte que producía el dolor al montarme en la bici”, relata Ardila, que mientras su equipo disfruta del excelente momento de Rodrigo Contreras, se prepara física y sicológicamente para volver ponerse un dorsal. “Debemos tener paciencia, pero estoy muy feliz y ansioso de empezar esta temporada. El objetivo es hacer mi primera carrera en mayo”.