El amor propio rescata a Jesús David Peña: “si no es ahora ya no es nunca, es mi carrera, lo que me gusta”

Compartir

“Creo que los años anteriores no luché lo suficiente y ahora sí es el momento de hacerlo… si no es ahora ya no es nunca, tengo que hacer todo lo posible, es mi carrera, lo que me gusta”. La frase resume el renacer de Jesús David Peña, que en Castelo de Vide, en el final de la etapa reina de Volta Oa Algarve, encontró la salida y el rayito de luz que un par de meses atrás era un oscuro callejón. Había pasado de ser un talento de proyección en la élite mundial a sentirse fuera, sin opciones y casi que obligado al retiro. 

A comienzos de 2025 no tenía equipo. Tocó puertas como quien toca las teclas del PC cuando se bloquea y no da respuestas. Se sintió solo, abandonado a su suerte, sin respaldo y con una realidad supremamente compleja frente a sus ojos: nóminas cerradas, presupuesto escaso y llamadas en buzón de voz. Decidió refugiarse y no hablar. Eso sí, nunca se bajó de la bici y esa, quizá, fue su mejor decisión en medio del desespero y la ansiedad de no hallar respuestas concretas. 

“Tenía demasiada angustia, demasiada presión, pasé meses muy malos, pero igualmente seguí entrenando bien”, confiesa el cundinamarqués que fue notificado de su salida del Jayco Alula en agosto del año pasado. Desde entonces los planes cambiaron por completo y ya no hubo margen de maniobra para retomar el camino en otro equipo de primer nivel. Fue la crónica de un despedido con varios contextos: un primer año de aprendizaje avanzado, una segunda temporada con momentos de brillo, y un tercer año que debía ser el de la consolidación, pero en el que las lesiones le jugaron una mala pasada.

“El año pasado tenía muy buenas sensaciones, pero no contaba con la suerte. Dije: ‘yo tengo las capacidades para estar en Europa’… por eso busqué y busqué. El equipo Tavira también estaba cerrado, pero al final lograron abrir un cupo y conseguir más plata con los patrocinadores y abrir un espacio para darme la oportunidad. Estoy muy agradecido por eso. Me abrieron las puertas, me dieron una oportunidad más en Europa”, cuenta Jesús, que desde su regreso al pelotón ha puesto al modesto Team Tavira en puestos de vanguardia con actuaciones de calidad. Puesto 11 en la general de O Gran Camiño, sexto en el Trofeo Internacional de Arrabida y podio con triunfo de etapa en la Volta ao Alentejo. 

Ha sido un cambio muy, muy grande. Desde que llegué a Portugal se sintió toda la diferencia de cómo es el equipo, que es mucho más pequeño, más humilde, pero con muy buenas personas que me han apoyado y me han dado una gran acogida”, dice. “Me pagan  mucho menos, menos de lo que también me pagarían en Colombia, pero pues tengo la oportunidad de seguir corriendo acá y mostrándome”, afirma Peña, que eligió el camino del amor propio para encontrar la versión combativa y talentosa que lo condujo al primer mundo del ciclismo. 

La búsqueda ha empezado a entregar buenas señales. La angustia se diluyó con el sí de un equipo que no conocía, pero que lo ha convertido en su estrella, en su franquicia, en el as que ha cambiado el juego dentro de una estructura acostumbrada a buscar protagonismo en otros ámbitos de la competencia. De repente, un chico con pasado reciente en el WT, les ha dado la esperanza de ganarle a equipos de mayor presupuesto como el EF Aevolo y el Israel Premier Tech. 

“En el WT solamente iba como al aguante, y a veces solo trabajando, trabajando, y luego estar ahí. Acá puedo proponer, atacar, mirar y estar en otras situaciones de carrera que de pronto con el Jayco no estaba”, cuenta el escalador cundinamarqués, tercero en la general de Alentejo a solo 13 segundo del británico Noah Hobbs. 

“Sé que en Jayco esperaban más de mí y yo también esperaba mucho más de mí. Hice las cosas mucho el mejor año pasado, pero también tuve muchos tropiezos y cosas que no podía controlar. Al final hablé con el manager general en Lombardía. Es muy buena persona, les agradecí y todo terminó bien. Ahora espero que con los buenos resultados que haga en Portugal pueda volver a ascender”. 

El gran reto de la temporada, el santo grial de su equipo, será la Vuelta a Portugal. “Acá es lo más top, todo el mundo habla de eso. Me han dicho que es muy dura, pero quiero hacerla bien, quiero seguir disfrutando del ciclismo”, manifiesta el cundinamarqués, que como en sus épocas de GW y Bicicletas Strongman ha vuelto a experimentar el fuego sagrado de la rebeldía, que bien interpretada, puede convertirse en un poderoso aliado para sobreponerse a las dificultades del destino. 

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email