Posada, el sueño mundialista y el futuro en el horizonte: "El mundial es lo más top que hay"
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La selección ya está en Canadá. En la Cosmopolita Montreal se reunirán los mejores del mundo en todas sus categorías. La mayor parte ya consagrados y con un panorama profesional definido. En el mismo escenario también comparecerá un porcentaje nutrido de soñadores, corredores que como el antioqueño José Manuel Posada – hace dos años campeón de la Vuelta del Futuro-, están construyendo su futuro. Para ellos el mundial representa una vitrina inmejorable para seguir proyectando su carrera, con el valor agregado de poder aprender de sus referentes, esos que hasta hace poco veían por TV, y que hoy figuran como pares de delegación en la defensa de una misma causa.
“Es un privilegio muy grande estar con la selección. Aunque ya hemos ido a varias carreras el mundial es lo más top que hay”, dice con notable emoción Posada, talento nacido en Sabaneta, al sur del área metropolitana de Medellín. Un corredor longilíneo, potente, de buen rendimiento en la montaña, pero con un gusto especial por la contrarreloj, la especialidad que lo ha convertido en una referencia indiscutida en la conformación de las últimas convocatorias. Estará en el mundial como el actual campeón nacional y continental de la categoría, un aspecto de peso y mérito en sí mismo.
“Uno estar allá con Nairo, con Harold, con Higuita, con Buitrago, con todos esos manes que son los que uno desde antes de pertenecer al ciclismo los veía en televisión, y saber que uno ya está con ellos, eso es una alegría y un privilegio muy grande. Me lleno de felicidad porque es algo muy bonito del proceso que llevo”, dice José Manuel, que esta temporada decidió darle continuidad a su formación alejado de su entorno cercano. Fichó por el CPS, un modesto equipo italiano que le abrió las puertas para potenciar su personalidad en carrera y entender las nuevas metodologías del ciclismo juvenil en Europa.
“Es la mejor decisión que he tomado en lo que llevo del ciclismo”, afirma con convicción. Su análisis para salir del país fue claro: pocas carreras, calendario escaso y oportunidades cada vez más limitadas. “Mejor tomé la decisión de irme para allá a aprender. Si el cambio en juvenil es duro no me quiero imaginar en Sub-23 o en élite, entonces es mejor ir lo más rápido que uno pueda. Ese es el consejo que le daría a la gente que no ha ido para que aprendan bastante y el cambio no les dé tan duro”.
“Allá es algo muy distinto a Colombia, la categoría de nosotros maneja un nivel altísimo y un ritmo de carrera muy largo (frecuente), se corre cada ocho días. Ese fue un gran cambio: pasé de correr cada dos o tres meses en Colombia, a correr cada ocho días en Italia. El verano fue un reto muy duro, complicado, pero lo viví como era. Aprendí a vivir solo haciendo todo, muy independiente. Siento que me adapté muy bien a la vida de allá y no me fue mal. Uno allá está en lo que está, trabajando, aprendiendo y haciendo el ciclismo verdadero”, cuenta el antioqueño que compartirá en el mundial con Juan Esteban Sánchez y Alejandro Pamplona.
“El proceso de la crono, en términos de preparación para este mundial, lo hice en Colombia. Regresé el 4 de agosto y todo el entrenamiento estuvo enfocado a la preparación del mundial, en todos los detalles necesarios”, dice el joven talento que llevará la bandera nacional y del continente frente a los mejores especialistas del mundo en la categoría. “La idea es hacer un mundial bien bueno”, afirma con la mentalidad de estar a la vanguardia de la clasificación al mando de una Factor, bicicleta que ha trabajado con detalle de la mano de Lucas Quintero, preparador encargado de darle las herramientas técnicas y tecnológicas para estar a la altura en la competencia.
“Esta es la gran carpa y si se hace una buena carrera sería una buena carta de presentación para mi futuro el próximo año. Desde que me di cuenta que estaba seleccionado me lo he tomado muy en serio”.